DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

La semana pasada leímos en el Evangelio que los apóstoles estaban todos escondidos y sin saber qué hacer. Entonces Jesús se les apareció.
Esta semana vemos que ya han salido de aquella casa donde se escondían, pero han vuelto a su vida normal, a la que tenían antes de conocer a Jesús, al trabajo que siempre habían tenido. Y resulta que Jesús se les vuelve a aparecer tal y como hiciera antes. Pero los apóstoles no llegan a reconocerle hasta que no vuelven a tener las redes cargaditas de peces, hasta que no tienen los resultados, hasta el final de la acción.
Y es que no tenía que ser nada fácil la situación en la que se encontraban. Les matan a Jesús y aunque éste se les aparece esporádicamente, como indicándoles que lo que han vivido es verdad, ellos no son capaces de saber cambiar de vida.
Así actuamos muchas veces, hasta que no tenemos signos muy claros no somos capaces de verlos, como los apóstoles cuando recogieron tantos peces. Y aunque los veamos no reaccionamos.

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