(hombre, casado, trabajan ambos, tres hijos, responsable mundial del Movimiento de Seglares Claretianos)
Nuestra misión como seglares claretianos es “desarrollar en el mundo la semilla del Reino para renovar a los hombres y hacer una humanidad nueva” (Id. 19.3). Menuda tarea. El nuestro es un movimiento bastante joven en edad -no llega a treinta años- y estatura “física” pues, aunque estamos en un buen puñado de países, no llegamos ni de lejos a las dos mil personas. A veces recordando nuestra misión de desarrollar esa semilla me siento un poco abrumado. Pero recuerdo enseguida a San Antonio María Claret, también pequeñito en estatura. ¿Con qué medios contó durante su vida? Muy pocos y con muchas dificultades. Pero se fió. Como yo he de fiarme. Si el Espíritu nos entregó esta semilla del Reino, Él será quien nos capacite y guíe nuestros pasos hacia esa humanidad nueva. Pero he de fiarme y entregarme. Totalmente.
DESDE EL TESTIMONIO DE UN RESPONSABLE DE MOVIMIENTO ECLESIAL
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