(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano)
A veces en la cotidianidad de la vida, especialmente en estos lugares donde se deben vivir tantas situaciones dificiles de sobrellevar, las personas somos muy propensas a perder la esperanza y la confiaza en Dios y en sus promesas.
Este texto nos invita a seguir unidos al Señor, a seguir confiando en El y en sus promesas, no solo para seguir viviendo humanamente, sino también para ser útiles, para prestar un servicio que de vida, en una cadena de esperanza que proviene de Dios mismo, que nos es trasmitida por Jesús y su Palabra.
En las complejas situaciones de la realidad tercermundista, los procesos de resitencia deben estar vinculados a una fuerza superior a nosotros mismos, para que sea posible soñar con un mundo mejor, más humano y fraterno.