(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)
El evangelio de hoy nos muestra tres actitudes de Jesús que deberíamos tener presentes en nuestra vida. Por un lado, Jesús se acerca al hombre que tiene un demonio dentro. Con su cercanía y su amor hace que el “demonio” quede fuera de combate. Nosotros… ¿sabemos hacernos cercanos a los que nos rodean, sobretodo aquellos con más demonios (miserias, odio, enfermedades…)? ¿Compartimos sus preocupaciones, dificultades y penas?
Por otro lado, Jesús no va a la sinagoga a pasar el rato ni por interés propio; va a enseñar, pone el corazón en aquello que hace. También nuestra actitud debe ser la de entrega y servicio totales hacia la sociedad en la que nos encontramos, aunque sepamos que estaremos en este país por un tiempo limitado.
Finalmente, Jesús habla con una autoridad que nace de lo que hace y cómo lo hace, y no de lo importante que es. En este país en el que por el solo hecho de ser extranjeros ya tenemos autoridad, que sepamos conservarla por lo que hacemos y cómo lo hacemos, por la relación que tenemos con la gente y la justicia de nuestros actos.