(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
“En medio de tanto dolor, tanto sufrimiento y tanta desesperación, sobre todo de las madres de los niños a los que atendemos aquí; no es fácil ser transmisor de paz, como lo es nuestro Dios. No es fácil muchas veces tener las palabras oportunas para hacer llegar esa paz y ante todo hacer sentirse a la gente, las madres y los niños, en paz consigo mismos y con los que les rodean, que puede ser una manera de entender el perdón de los pecados.
Por todo esto se hace tan necesario que Jesús siga entrando en nuestra casa – nuestro Hogar, aunque a veces las puertas estén cerradas; y que una vez dentro, nos llene de su paz y su Espíritu, así podremos ver a los ojos y el corazón de la gente que viene a la puerta, o que ya tenemos en el Centro y llenarles de Paz, amor, perdón y misericordia; cosas tan necesitadas aquí, entre nuestra gente”
Por todo esto se hace tan necesario que Jesús siga entrando en nuestra casa – nuestro Hogar, aunque a veces las puertas estén cerradas; y que una vez dentro, nos llene de su paz y su Espíritu, así podremos ver a los ojos y el corazón de la gente que viene a la puerta, o que ya tenemos en el Centro y llenarles de Paz, amor, perdón y misericordia; cosas tan necesitadas aquí, entre nuestra gente”