DESDE EL TERCER MUNDO

(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)

Estamos llamados a poner esfuerzos y a aventurarnos a emprender acciones que desconocemos y con las que no nos sentimos seguros. Jesús nos anima a rechazar el miedo y a evitar la pereza. El miedo a emprender iniciativas, la pereza que adormece y nos deteriora.
La paràbola, al revés que en los tiempos que corren por nuestras latitudes, no entra a cuantificar los valores de cada uno, sino verificar nuestra capacidad de ponerlos a disposición. Todos somos exigidos por igual, independientemente de lo recibido.
Nuestro Padre-Madre confía en las capacidades que ha depositado en cada uno de nosotros y nos envía para ponerlas al servicio con valentía y decisión. Sin complejos.
Desde la Misión, donde el ‘ser enviado’ se siente con especial consciencia, queremos vivir el doble reto de poner a disposición lo que somos con ilusión y de acoger, animar y confiar en nuestros prójimos como Jesús hace con nosotros.


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