(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano)
Las palabras de Juan, directas y apremiantes invitando a la conversión, hacen pensar en la vida que cada uno lleva, no solo de manera individual sino tambén en relación con su entorno, con las realidades que se viven en comunidad (la familia, el barrio, la ciudad y aún el país) y en como cada cual influye de manera concreta para que esta realidad sea como es. No se puede pensar de manera individual cuando se hace referencia al reino de Dios.
Si bien es importante la conversión personal para generar propuestas de cambio, es posible que mirar la vida de tristezas y sufrimientos que llevan muchas personas consiga convertirnos. En este sentido es importante detenernos a pensar cuales son los caminos que debemos allanar, si actuamos como los fariseos pensando en que ya estamos convertidos porque acudimos a misa y oramos al Señor, o si es necesario que el Espíritu también nos impulse a pensar en los demás, y en procurar medios de compromiso y hermandad para que este mundo sea más fraterno.