(mujer, casada y matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)
“El hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.”
Es la frase con la que Jesús nos recibe y a la que tenemos que estar atentos; recibirla con humildad, no tener prejuicios contra nadie. Porque existen muchos pobres y no sólo de dinero sino a otros niveles. Jesús ve a las personas y no su nivel económico o religión.
La lectura nos invita a dejar nuestras riquezas, nuestros bienes, por los demás, por los más pobres y es aquí donde la iglesia juega un gran papel, el de darse y ponerlo todo en la mesa al igual que hace Jesús. Desde el tercer mundo es más fácil sentirnos interpelados, porque tenemos la pobreza presente y visible en el día a día.