(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)
Parece difícil orar, encontrar el momento dentro de las trifulgas del día, tener constantemente a Dios presente en nuestras acciones. Pero en realidad, Jesús nos dice que de difícil no tiene nada, que sólo con pedirle al Padre, él nos dará. Que lo único que es necesario es una actitud atenta, dispuesta a compartir nuestra vida con Dios, que es Amor. Tendría que ser fácil para nosotros, que compartimos vida con otra cultura, otra religión, la musulmana, donde constantemente se recuerda a los creyentes que Dios es grande, y donde la gente no se cansa de pedirle a Dios y a todo aquél que les pueda ayudar. porque saben que un día u otro obtienen lo que desean.
Pero no solamente es la actitud atenta. Lo que nos dice Jesús es que, así como la viuda pide que se haga justicia, también nosotros tenemos que pedirlo. Y no sólo con nuestra oración, sino con nuestras acciones diarias. Allá donde vemos injusticia, tenemos que denunciarla y luchar contra ella. Y no perder nunca la esperanza de un mundo mejor. Para ello es necesario no ser impacientes. No somos nosotros quienes marcamos el ritmo, sino Dios. A nosotros nos toca pedir, actuar y esperar con una actitud de fe, sabiendo que Dios es el primer interesado en hacer justicia.
Pedimos a Dios fuerza para actuar con justicia con los demás, igual que lo haría Él con nosotros.