DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Miedo es lo que habitualmente nos deja sin actuar, sin movernos, sin buscar. Miedo a perder lo que ya tenemos, y no me refiero a lo material, o incluso a eso, sino a lo que realmente amas. Miedo a que tus hijos sufran, miedo a que el amor de tu vida te falte, miedo por las enfermedades en la familia, por las relaciones en ocasiones difíciles entre hermanos, en fin, el miedo atenaza. Pero hoy, Alguien desata esa inmovilidad. Alguien exhala un aliento de esperanza, Alguien desparrama la alegría. Alguien nos pide, no que olvidemos el miedo, no, que no nos sintamos amenazados en ocasiones, no que olvidemos la cruz, pero sí que vivamos con confianza, que está a nuestro lado, SIEMPRE, aunque no lo veamos. En estos tiempos en los que vivimos, en donde se habla de crisis, de apretarse el cinturón, de ausencia de valores, de muertes prematuras y de desencanto de familias, el Espíritu se derrocha, se desparrama, se desboca por todas las familias. ¡Qué maravilla!


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