(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
¿Conocemos a nuestro esposo o esposa? Sabemos lo que le gusta y le disgusta, lo que siente, como va a reaccionar ante algo, cuando debemos hablarle y cuando mejor callarnos y simplemente estar. Entendemos sus malos humos y disfrutamos de su maravillosa sonrisa. Nos basta una mirada para entender lo que lleva dentro. Y aunque no estemos junto a él o junto a ella, pase lo que pase, no nos lo arrebatarán de nuestras manos. Ni la muerte arrebatará lo que sentimos. Si eso es lo que nosotros vivimos en nuestras familias, con nuestras parejas, imagínate más grande, más inmenso, más gozo porque Dios siente lo mismo y mucho más; nos conoce y más todavía; nos cuida y nada nos arrebatará de su mano; nos ama y es eternamente.