(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hoy quisiéramos destacar desde este pequeño comentario a nuestras madres, a nuestra familia. Porque cuando lees el evangelio, además de muchas reflexiones que hemos hecho sobre nuestro matrimonio, sobre nuestra familia, también salen ellas. Siempre han dicho lo siguiente: Donde comen dos, pueden comer más. Siempre hay un plato de comida para quien llegue: para los hijos, para los nietos, para los amigos de los nietos, para hermanos y cuñados, para todos. Nunca han puesto mala cara cuando llegas a sus casas, cuando pides que se queden un rato a cuidar a los niños, cuando tienen algo, siempre piensan en compartirlo con la familia. Da igual, lo pequeña que sea la pensión que ganen, o los recursos que posean, o si están enfermas, el haber vivido en tiempos difíciles, les ha hecho multiplicar el dinero, la alegría y, sobre todo, el amor. Cuando se habla de multiplicar peces y panes y además que sobre, allí están ellas, dando su testimonio. Un beso, desde esta familia, para todas las madres, para todas las personas tan dedicadas por completo a los demás. Porque, seguro que en muchas casas, pasa lo mismo, si no da para todos, se hacen papas y huevos fritos.