DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Alguien nos dijo un día que el amor tiene un componente de dolor, de sufrimiento. Incluso hay personas que son tan negativas que tienen miedo a que les vaya todo bien, porque creen que no es real y que en algún momento todo va a empeorar. Da miedo, sobre todo cuando se es madre o padre, cuando se es hijo o hija, cuando se es esposo o esposa. Lo que más temes en la vida es ver padecer a la persona que amas. Por eso, nos encargamos de quitarles la carga, de ocultar los sufrimientos, de guardar la vida, cuando es justo lo contrario. No es ser masoquista, pero aceptar con serenidad todo lo que la vida en familia, la vida en el matrimonio te va trayendo, las enfermedades, las crisis, las penurias económicas, las tristezas, las ausencias, las muertes. No somos conscientes de todo lo que es capaz de aguantar nuestros a veces maltrechos corazones, pero aguantan, sufren y siguen latiendo, porque aunque no lo entendamos demasiado, así se llega a Dios, seguro que El ya soporta con infinito amor nuestras cruces.


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