DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Cuando una pareja piensa en casarse, lo normal es que durante algún tiempo vaya ahorrando para tener con qué empezar la nueva vida. Ya se sabe, la entrada del piso donde formar el hogar, algo para el convite de la boda, con los regalos de familiares y amigos quizás puedas organizar la luna de miel; en fin, que hay mucha gente que solo tiene en cuenta la economía para organizar su boda. O incluso peor, el otro día escuchamos a una chica que vivía desde hace años con su novio y padre de sus dos hijos, que no se casaba porque era un gasto enorme. Sin embargo, Dios envía a dos…, incluso a los apóstoles los envía juntos, en comunidad y para el camino solo se tienen el uno al otro y lo mejor de todo, es que le tienen a El. No les hace falta nada más. Hay veces que priorizamos las cosas que no son importantes, dejando atrás las fundamentales. Que el dinero suelto, el pan, la túnica de repuesto, no enmascaren lo real, lo primordial, lo esencial: el amor de Dios, el amor en comunión, el amor en el matrimonio, con ese amor, seremos capaces de todo: desde echar demonios, hasta curar heridos, e incluso cambiar el mundo.


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