DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Hemos sentido el amor, siempre lo hemos sentido, en las caricias, los desvelos y la generosidad de nuestras madres, a pesar de las tonterías de la adolescencia y de la juventud. En la preocupación y la honestidad de nuestros padres. Hemos sentido el amor de nuestros amigos, algunas veces más interesados que otras y a veces, los que han sido amigos nuestros o al menos eso es lo que decían, nos han dado la espalda y nos hemos sentido abandonados, decepcionados, quizás ese dolor también significa que los amábamos y sufrimos con su desprecio. Hemos sentido el maravilloso amor de cada uno de nosotros al otro. Hemos sentido la alegría, la plenitud, la preocupación, la amistad, el cariño, el dar la vida el uno por el otro, en todas las circunstancias, con hastío a veces, con ilusión otras. Hemos sentido el amor más dulce, más delicioso con el fruto de nuestro amor, con el nacimiento de nuestros hijos. No sé si amamos como el Padre, no sé si seremos capaces como El de dar la vida sin excusas. Pero hemos sentido amor, hemos sido amados, sabemos lo que es el amor, sobre todo hemos sido bendecidos con el amor de Dios, amor incondicional, al que queremos pertenecer. Ojalá seamos capaces de dar testimonio de todo el amor que hemos recibido.


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