DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Cuál es el aliento de nuestra vida, cuál la brisa fresca de nuestro amor, cuál el resuello en nuestros momentos grises. Cuál el soplo que nos llena de vida, cuál la alegría que se nos dibuja en la cara cuando nos miramos, cuál la respiración entrecortada de la pasión, cuál el rubor del corazón cuando se emociona. El Espíritu, que enchufa, que une, da energía, fuerza, para todo… Es un pegamento invisible, es el primer interesado en que sigamos unidos, casados, amados. Sin darnos cuenta nos envuelve, hace más intensos nuestros momentos y nos llena de serenidad. El amor viene de Dios y su Espíritu, que vive con nosotros, nos inspira. Felicidades a todos los matrimonios, porque en el sacramento, el Espíritu nos fue dado, nos fue “impuesto”, nos hace símbolos del amor de Dios y en Pentecostés, nos envía a cuidarnos, a perdonarnos, a amarnos …

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