(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Normalmente escuchamos cosas como “cuídate tú”, “piensa primero en ti, para poder pensar en los demás”, “quiérete”. Pero aunque como templos de Dios debemos cuidar nuestra salud, aunque como esposos debemos gustarnos para gustar al otro (todo dentro de una moderación razonable), en el matrimonio, en una pareja, en la familia, siempre tienes presente al otro antes que a ti mismo. Jesús ya lo tuvo claro, no sólo con las palabras, sino especialmente con su vida, con sus obras, con su muerte. Puso al otro el primero de sus preferencias, por encima de Él mismo. Y esto lo entienden las madres generosas y desinteresadas con el amor a sus hijos. Y eso lo entienden los hijos cuidando de sus mayores, incondicionalmente. Y eso lo viven los esposos que no piensan sino en cómo amar más a su compañero o a su compañera. Solo dejándote el alma, el tiempo, la salud, el dolor, el amor, junto al otro, es cuando de verdad, entiendes y vives lo que dijo y lo que hizo Jesús.