(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
¡Alegría! A menudo convives con personas que ven siempre el vaso medio vacío, vidas que están amargadas, agrias, amores “pochos”, pero nosotros vivimos con esperanza, aunque somos felices, todo puede ir aún mejor, porque hemos sido testigos de la conversión, del perdón, testigos del amor de Dios y por eso estamos siempre bendiciéndole. Reconocemos que el amor tiene siempre un componente de sufrimiento, cuando amas de verdad, sufres igualmente, pero vivimos con la esperanza de la resurrección, con el aliento de su Palabra, con la alegría desmedida de la vida que Dios nos da, pese a las razones para la desesperanza que en ocasiones se nos presenta. Que Dios bendiga a nuestras familias.