DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Aunque pueda haber momentos de desilusión, desierto, tristeza e incluso sufrimiento, en general, la familia es una fiesta. Normalmente se reúne en ocasiones especiales y no tan especiales, a veces, no es necesario una excusa para quedar a comer todos juntos, para reunirse, para sentarnos a charlar, para reir e incluso para llorar juntos, etc. Pero, en ocasiones, somos tan “tontos”, que no descubrimos lo que de celebración, lo que de banquete tiene nuestro matrimonio, nuestra familia y ponemos miles de excusas, o anteponemos cualquier cosa, cualquier ocupación, al encuentro con aquéllos a los que amamos. Ante la invitación del Señor a participar del banquete, disfrutemos siempre, digamos que sí, no busquemos disculpas que nos separen de Dios y del encuentro con nuestros cónyuges, con nuestros hijos, padres, hermanos, etc.,


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