DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Hay mucha miga en este texto maravilloso. Es una despedida. Qué fuertes son las despedidas, qué tristes, qué dolorosas; la separación, cualquiera que sea la causa que la provoque es muy dura. Hay una cosa que siempre nos decíamos cuando novios y que hemos repetido alguna vez: Da igual que no estemos juntos físicamente, lo importante es que cada uno de nosotros está siempre en el corazón del otro. Aunque ya sabemos que es muy fácil decirlo, más complicado vivirlo, sentirlo y sufrirlo. Sin embargo, Jesús, que siempre ve las cosas y vive las situaciones dándole una vuelta de tuerca, poniéndolo todo del revés, o quizás, sea El, el único que las ve tal como son, nos dice que debemos alegrarnos en las despedidas y anima para que el corazón no tiemble, ni se acobarde. Cuántas veces hemos dicho que el amor es eterno, que el amor va más allá de todo y de todos. Ojalá que cuando llegue el momento de la vuelta al Padre, nos alegráramos porque el Padre siempre es más que nadie. Porque como Jesús también dice: Se va, pero siempre está a nuestro lado. Eso sí que es amor.

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