(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hay veces, que uno no sabe en qué creer, es decir, desconfía; tantas dudas, tantos problemas, tantos quehaceres, sufre el corazón… Pero la primera frase de esta lectura es sencillamente maravillosa: Que no se turbe vuestro corazón. El corazón de una esposa, el del esposo, late fuerte y conjuntamente. Pero hay momentos en la vida, en los que las circunstancias, las situaciones, el mismo estrés, o incluso otras personas, dentro y fuera de la familia, turban el corazón de un matrimonio, de una familia. ¿Qué hacer entonces? Primero, como dice Jesús, confiar en El, creer en El. Saber que El siempre está con nosotros. Quizás, esto no solucione nuestros problemas, pero sí alienta, da esperanza, se estremece de nuevo nuestra ilusión, se siente una brisa fresca. Dios nunca decepciona. Después, sencillamente, permanecer fieles en el Señor, seguir su camino. Y mantener firme la esperanza, porque ya El nos lo ha prometido: “que no se turbe nuestro corazón”.