(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Es una sensación maravillosa, sentirse cuidado, protegido, amado. Es un privilegio tener a alguien a tu lado, que te haga sentir favorito, elegido. Es lo que sentimos el uno por el otro. Cada vez que escuchamos nuestra voz, es como si estuviéramos en casa. Cada vez que nuestros ojos se cruzan, se llena nuestro corazón. Es como cuando alguno de nosotros estamos en casa y sentimos la llave en la puerta de entrada y sabemos que ya estamos juntos otra vez y dejamos lo que tenemos en mano para saludar, para un “¿qué tal ha estado el día?, un ¿cómo te ha ido?, etc. O simplemente, un abrazo, porque “¡no puedo más! ¡Qué alegría estar en casa!” Algo parecido a lo que Jesús nos hace sentir, nos conoce perfectamente, nos cuida, nos protege, escuchamos su voz y lo sentimos cercano. Ojalá nuestras familias den vida abundante, la vida de Jesús resucitado y que nadie, ningún ladrón, ni ningún bandido, rompa ese ambiente de seguridad, de amor, de ninguna familia.