(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hay veces que nuestra pareja se transfigura en alguien maravilloso. Es decir, a pesar de lo que sea y de lo que diga y de lo que haga, para ti, resplandece como el sol y no sólo hay luz en todo lo que le rodea, sino que además, deseas por todos los medios pasar mucho tiempo a su lado. Cuando hay un período de vacaciones o un puente que aprovechas, o un fin de semana, lamento siempre volver a trabajar, pero no porque tenga que empezar con la lucha diaria, sino porque durante la semana no tenemos tanto tiempo para estar juntos y disfrutamos tanto cuando estamos juntos, que desearía quedarme junto a él, junto a ella, juntos. ¡Qué bien se está aquí! Dos deseos: una de nuestras madres dice que “amor, no quita conocimiento”, pues que, ojalá nunca veamos tan llenos de luz a nuestros cónyuges que luego nos caigamos de bruces. Y por otro lado, que disfrutemos de los momentos, por pocos que sean en los que estamos juntos.