DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Cada uno de nosotros desea ser la estrella que guíe al otro hacia el Señor. Queremos ser para nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos, para nuestra familia una luz que brille, que los convierta en magos que buscan a Dios, y que se llenen de inmensa alegría cuando lo encuentren. Es nuestro deseo, nuestra petición, nuestra carta a los magos de oriente: que todos vean a Dios, para que sean inmensamente felices. Nosotros también recordamos a las muchas estrellas que nos han guiado hasta El. Especialmente, el uno para el otro. Cada uno de nosotros es el mejor regalo y no hay oro, ni incienso, ni mirra, ni nada que valga más que el otro. Cada año, Dios nos ofrece el presente más hermoso: tenernos el uno al otro, amarnos el uno al otro y ser luz el uno para el otro, luz que nos acerque más al Señor. Que nos convirtamos en magos, para buscar incesantemente a Dios, año tras año.


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