DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Hay momentos en una familia en donde las tradiciones han de cambiarse, porque las circunstancias son distintas, por ejemplo, cuando una pareja se casa, las reuniones de una y otra familia han de ser atendidas, porque es igual la familia del esposo, que la de la esposa y el nuevo matrimonio suma padres, hermanos, sobrinos, etc. y eso es una bendición de Dios, ninguna madre ha de quedarse sin sus hijos en estos tiempos, ni la del esposo, ni la de la esposa, porque el corazón de ambas, late con la misma intensidad y el mismo amor. También puede pasar cuando la matriarca de la familia no tiene las mismas posibilidades y tiene que dejar de ser la anfitriona en estas fechas para ceder a que sean sus hijos quienes preparen todo y ellas, que siempre lo han hecho todo hasta este momento, se dediquen a descansar, a divertirse y a disfrutar con sus nietos. Claro que cambiar, cuando durante toda la vida has hecho lo mismo, es complicado y hasta en ocasiones, duro y doloroso. Pero en una de estas circunstancias, uno de nosotros dijo en una de los maravillosos encuentros familiares que nos brindan estas fechas: mi hogar se encuentra donde está mi mujer, mis hijos, mis hermanos y toda mi familia. Esta semana, queremos rezar por todas las familias, da igual cómo sean, da igual dónde se reúnan, da igual lo que coman, da igual las tradiciones que celebren, miremos más a menudo a la sencillez de la familia de Belén y qué poco necesitó para llenar de calor y amor su triste y pobre, pero maravilloso hogar, fuese en Belén, Egipto o Galilea.


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