DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Esta semana, cumplimos ocho años de casados, pocos para algunos y toda una eternidad para otros. Lo cierto es que en este último año hemos celebrado muchas onomásticas claves de nuestra familia y de nuestros amigos (bodas de plata, cumplir cincuenta, sesenta, ochenta y hasta noventa y cinco años, dentro de poco, si Dios quiere). Y la única conclusión que sacamos de todos estos aniversarios es que lo importante no es el tiempo que lleves juntos, ni los años que tiene tu vida, sino la vida con la que llenas tus años. Da igual si llevas muchos o pocos años, da igual, porque como bien dice la lectura, el templo deja algún día de ser bello, todo queda destruido, también nosotros. Lo importante es estar, es perseverar, es mantenerse en todo momento, pese a las dificultades de la vida, a los momentos aciagos, frente a los palos y a los reveses que nos quedan por sufrir, frente a los momentos también maravillosos. Pedimos a Dios que nos haga perseverar en nuestro amor y como El nos dice hoy, que no tengamos pánico a lo que puede ocurrir en el futuro, porque estando con El, siempre nos salvaremos. Que Dios guarde y proteja a todas las parejas, que guarde y proteja a todas las personas que pasan por una ruptura en su vida, que guarde y proteja a todos los que se han quedado solos en la vida. Que cuide a todas las relaciones y las llene de vida más que de años, de la Vida, con mayúscula, la que viene de Dios.


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