DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Cuando se pregunta a una persona cuál es su hombre o su mujer ideal, suelen decir cosas como: divertidos, inteligentes, con mucho sentido del humor, en cuanto al aspecto físico, más o menos nos da igual, aunque es lógico que tengamos preferencias con respecto a algunos detalles. Pocas personas dirían que lo que desean es una buena persona, honrada, generosa, aunque lo piense en realidad. La honestidad, la generosidad, una persona que no defraude es fundamental en una relación, y no significa, que en algún momento de nuestra vida matrimonial o familiar, hayamos decepcionado a alguien, nadie es perfecto y fallamos en ocasiones, pero en general, hay que ser honesto con la persona que más queremos, hay que ser honestos con aquellos que viven a nuestro lado. No poner una cara delante de todo el mundo y después en el plano personal o familiar, actuar de diferente manera. Cada pareja, cada familia vive íntimamente una historia que nadie conoce, sino los propios implicados. Hay quien dice también que el matrimonio no deja de ser un pacto, un acuerdo entre dos personas que delante de los demás muestra una historia, pero que en su interior han convenido otra. No se puede engañar, quizás podemos engañar a nuestro cónyuge, quizás nos engañemos nosotros mismo, a Dios nadie le engaña. Seamos francos y honrados también en nuestras relaciones, dando siempre la cara y no actuando por detrás.


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