CRISTIANOS EN VERANO

Desde la Playa

(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)

“La realidad se impone al verano, y es que aunque uno intenta descansar con la familia no puede evitar estar atento al mundo. La tragedia ha visitado de nuevo un pais pobre, Pakistán se ha visto inundada y las fotos de familias enteras huyendo de sus pueblos con el agua hasta el cuello, no pueden dejarnos indiferentes. Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos, esta es la claridad de Jesús, lo que me lleva a pensar en todos aquellos damnificados por la tragedia, la cola de este mundo. ¿Qué podemos hacer? La ayuda económica es clara, pero hay un tema más importante, y es la concienciación de nuestros pequeños y jóvenes, cada uno en su medida. No podemos esconder más esas realidades ni tampoco hacer que se acostumbren a ellas, no sé cómo, pero es importante que los niños y los jóvenes de hoy, comprendan que no todo es fácil, que no todo se consigue, que hay gente que sufre mucho, y que desde esta parte del mundo debemos hacer algo por ellos, que Dios nos ilumine la manera de realizar esta tarea, porque el YO se está imponiendo de manera evidente en nuestros pequeños y en nuestros jóvenes.

Peregrino del camino de Santiago

(por hombre, soltero, trabaja y pertenece a comunidad cristiana)
Tras una semana de preparación física y espiritual, por fin he comenzado el Camino de Santiago junto con otros hermanos de mi grupo cristiano.
Jesús aprovechaba su caminar para entrar en contacto con la gente y evangelizar. De manera similar, a los peregrinos que sentimos la llamada de Dios a hacer el Camino, Él nos regala la experiencia de sentir su presencia en la naturaleza, en la gente de los pueblos que nos acoge con alegría, y en los otros peregrinos con los que nos vamos cruzando.
El Camino es una vivencia multicultural, abierta a todos, que no impone al peregrino límites en función de su raza, religión o ideología. En el evangelio de hoy, el Reino se nos presenta como una mesa abierta, sin horarios, que acoge a todos los que quieren seguir a Dios, a los que están dispuestos a amarle y a amar a los hermanos. Cuando este sentimiento de amor prevalece, acogemos al otro sin límites, sin importarnos la diferencia y sin juzgarle. Y así vamos construyendo el Reino de Dios en la tierra, como anticipo del otro Reino que Él nos tiene preparado.


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