(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
El saber escuchar, el estar en actitud de escucha lo vamos aprendiendo desde pequeños. Empezamos a enseñar contando los cuentos de la noche a nuestros hijos, les pedimos que esperen cuando estamos conversando con alguien, les preparamos para no interrumpir en medio de un diálogo, a respetar los turnos cuando los hermanos están hablando (esto les cuesta más porque todos quieren ser los primeros en contarnos las cosas del día), les animamos a que nos cuenten qué ha dicho el sacerdote en la Eucaristía, qué les dice Jesús en la oración. Les alentamos a decir la verdad. Aunque no nos guste lo que hayan dicho o hecho, que sepan que es más importante ser sinceros. ¿Cómo si no van a estar preparados para estar en actitud de escucha a la Verdad de Jesús?