DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

Conocemos ya algunas de las enseñanzas y reflexiones que suelen mencionarse con motivo de este Evangelio. Sabemos que para Dios es más importante la actitud del corazón que da que la cuantía o el valor de la ofrenda. Sabemos que revela más sobre la persona y su actitud cuánto es lo que se queda para sí, que cuánto es lo que entrega. Y sabemos que, en el fondo, quien se siente orgulloso o se justifica por el valor de lo que da, a lo sumo pretende que sus riquezas no le perjudiquen, pero no que le aprovechen, como dice San Agustín.
A mí me asombra de este pasaje del óbolo de la viuda la actitud contrapuesta que el Señor nos muestra en los escribas y en la viuda. Los primeros muestran con claridad que piensan y sienten que se bastan a sí mismos, no necesitan del prójimo (salvo para aprovecharse de él), ni tampoco de Dios: se sienten salvados por su propia vanidad. En cambio, la viuda ejemplifica la actitud vital de quien ha descubierto y llega a sentir con claridad que no puede salvarse a sí misma. Por ello sus expectativas las pone en Dios, en él deposita su confianza entera, y por eso no duda en ofrecer todo lo que tiene.
Creo que ésa es la propuesta, la alternativa, que ésta sociedad nuestra necesita ver en nosotros, los cristianos. Necesita que demos testimonio de otra forma de vivir y afrontar los asuntos, de una lógica que no es la de la recompensa que obtendré por el esfuerzo o el sacrificio que ofrezco. Por el contrario, la propuesta del Evangelio es la única forma de comportarse que tiene sentido para quien sabe que nada de lo esencial depende ni dependerá de mí mismo, de mis méritos o de mis logros. De quien sabe lo que dice cuando afirma que Dios es su roca, su fortaleza y su única y verdadera seguridad. De quien se reconoce gozosamente necesitado de su Padre.
Yo le doy gracias a Dios por tantas y tan variadas formas en las que Él nos ha mostrado ésta verdad que es profundamente liberadora. Y le pido que sostenga siempre a todas las personas que con su testimonio vivo nos descubren esa luz a los que tanto necesitamos de ella.


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