DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Después de varios años me he reincorporado a la vida laboral. Esto supone mucha generosidad por parte de toda la familia. Por mi marido porque supone un arrimar más aún el hombro por su parte y reajustar horarios que ya de por si son bastante sacrificados. Por nuestros hijos, primero porque mamá ya no está para todo y me van a ver menos horas como me decía uno de ellos; porque tendrán que resolver “sus problemas” ayudándose unos a otros; y porque tendrán que colaborar mucho más que antes en nuestra casa. Suele parecer que uno ya está dando el 100% y llega cualquier contratiempo, cualquier necesidad, cualquier toque por parte de los hermanos y hay que sacar de donde parecía que no había, tiempo, fuerzas, dinero, cariño, esperanza, amor, fe. Seguro que siempre nos quedarán dos monedas en el bolsillo para ofrecer a los demás.


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