DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)

Toda una enseñanza de vida para todos y cada uno de nosotros se presenta en el evangelio de este domingo.
Jesús nos transmite su fuerza: a los que sufrimos, a los que lloramos, a los que nos sentimos pobres, en el más amplio sentido de la palabra, y ÉL nos promete heredar la tierra. ¡Qué mejor herencia que la de ser consolados en esta nuestra vida terrenal, y saber llevar nuestras cargas con la mejor de nuestras sonrisas, y con toda la felicidad que sólo Él puede transmitirnos!
Jesús nos anima a luchar: por la justicia, por la paz, por la misericordia, por el amor. Ese es el reino prometido. Nuestra recompensa no será sólo grande en el cielo, sino que empieza aquí, donde empezamos a ser felices con Él


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