(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Cada familia transmite sus valores a los hijos. En muchos casos ya no tienen nada que ver con los tradicionales. Sin embargo, a veces nos preguntan, en charlas o amigos cercanos, ¿qué valores creemos que son los más importantes que debemos hacer que hereden nuestros hijos? Sin duda los evangélicos. Lo más difícil es que los niños aprenden lo que viven, que nosotros debemos ser los primeros en ser consecuentes con las Bienaventuranzas. Ser pobres en el espíritu, los que lloran, los sufridos, los que tiene hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por la justicia,… no es sencillo ni fácil. Tampoco lo es practicar todas a un tiempo. Si que podemos empezar una o dos en casa, con la familia, en la calle, en el trabajo, siendo coherentes. Seguro que tenemos ya una cierta predisposición natural hacia alguna de ellas. ¡A entrenar implicando a nuestros hijos! La santidad se puede conseguir en las pequeñas cosas de cada día. Nuestra recompensa será grande en el cielo.