(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
Este evangelio me recuerda a cuando comencé a trabajar (como becario) en la empresa donde sigo. Entonces la empresa ya era medianamente grande, en el edificio seríamos algo más de cien personas, por lo que no conocía ni a la mitad, pero cuando los compañeros me contaban cosas de la empresa casi siempre salían a relucir dos o tres personas. Conocí a una de ellas y entiendo que todo el mundo lo tuviera en tan buena estima porque es una persona que se preocupa por todo el mundo, tanto personalmente como laboralmente, sin dejar de lado a la empresa y haciendo lo mejor que puede su trabajo. Más tarde hablando con él descubrí que es cristiano y pertenece junto a su mujer a una comunidad.
No es que fuera proclamándolo a voz en grito, pero todo el mundo en la empresa lo sabía, seguramente por lo que nos dice este evangelio: “La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros”.
No es que fuera proclamándolo a voz en grito, pero todo el mundo en la empresa lo sabía, seguramente por lo que nos dice este evangelio: “La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros”.