DESDE EL TERCER MUNDO

(matrimonio con dos hijos, voluntario de ONG en país musulmán, trabaja en la misión, pertenece a comunidad cristiana)

El evangelio de hoy nos recuerda que todos podemos ser ciegos. Estando en un país donde las condiciones de vida no son las de España y donde vemos pobreza a nuestro alrededor sin tener que buscarla, es fácil caer en “hacerse el ciego” y actuar y vivir al margen de tanta gente que sufre. Como no podemos arreglar la vida de tanta gente, pues ya ni lo intentamos, y tiramos adelante con nuestra vida, nuestra familia, nuestras actividades y problemas… sin pensar en los demás.
Bartimeo nos muestra el camino a seguir: darnos cuenta de nuestra ceguera, de las ocasiones en las que hemos vuelto la cabeza cuando alguien nos ha pedido ayuda, del filtro que le ponemos a la realidad para mantener nuestra situación cómoda sin problemas de conciencia; luego, pedir ayuda a Jesús, mostrar una actitud de cambio; y finalmente, hacer nuestro el evangelio para tenerlo como pauta a la hora de vivir en este mundo y estar con esta gente.


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