DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Desde pequeños buscamos el reconocimiento: la sonrisa de nuestros padres cuando saltamos las primeras veces unos escalones, que nos miren en el tobogán del parque, que lean lo bien que he hecho la redacción de lengua, demostrar cuando crecemos que vamos siendo independientes y se pueden fiar de nosotros. La autoestima se nutre de todos estos pequeños detalles que hay que cuidar, alimentar y tener en cuenta. Lo que sí que no podemos nutrir es el “ego” de nuestros hijos. Aunque difícil, podemos ir entrenándolos en un corazón generoso y dispuesto para servir: abriéndoles los ojos hacia las necesidades de otros niños privándose ellos de algo; disfrutando el domingo con el vecino del piso de acogida; visitando a los abuelos aunque ese día me apeteciera más ir de excursión; dar parte de tu tiempo como voluntario en una asociación; enseñarles a hacer equipo proponiendo y compartiendo ideas y llevándolas a la práctica aunque la tuya no haya ganado… Servir y dar la vida, un reto que nos ofrece Jesús.


Publicado

en

por

Etiquetas: