DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Desde pequeños nuestros hijos van absorbiendo lo que está bien y lo que está mal. Quererse, no pelearse, cruzar el semáforo cuando corresponde, devolver lo que no es nuestro, respetar a los demás, compartir lo que tienen. Esto último les suele costar bastante. Desprenderse de un juguete que les gusta o de ese libro al que le tienen tanto cariño es más difícil. Que participen en las campañas de Cáritas, del Domund, de Manos Unidas o similares con sus ahorros, al principio les puede parecer una novedad, pero si no les enseñamos el verdadero sentido del desprendimiento puede ser que nos digan ¿otra vez? Aunque vayamos contra corriente educarlos en no acumular cosas, en no ser consumistas, en ser generosos, en ponerse en lugar del otro,… en estar en disposición para seguir al Maestro Bueno.


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