Domingo 03 de Abril de 2026

Domingo 03 de Abril de 2026

LECTIO DEL V DOMINGO DE PASCUA

TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

PRIMER PASO: LECTIO

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según Juan 14,1-12

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.” Tomás le dice: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le responde: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.” Felipe le dice: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta.” Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.”

 

NOTAS BÍBLICAS

Es un trozo de un largo discurso de Jesús que termina para dirigirse al huerto de los Olivos (capítulo 18).

El contexto es la última cena, donde ha hecho el gesto de lavar los pies a sus discípulos. Tan pronto como Judas abandona la sala para entregarlo, Jesús empieza a hablar.

Durante su intervención, le interrumpen Pedro, al que predice su triple negación, Felipe y Tomás, con preguntas que entran dentro del texto seleccionado por la liturgia, y Judas no-Iscariote, en el versículo 22. la sala para entregarlo, Jesús empieza a hablar.

Durante su intervención, le interrumpen Pedro, al que predice su triple negación, Felipe y Tomás, con preguntas que entran dentro del texto seleccionado por la liturgia, y Judas no-Iscariote, en el versículo 22.                                                                               

Tomando pie de sus preguntas, como una catequesis, Jesús les responde tratando de fortalecer la fe y el ánimo de sus discípulos, no sólo de sus apóstoles, sino también de los lectores originarios del evangelio de Juan.                                   

Habla de su partida hacia el Padre, asegurándoles que luego sus discípulos se unirán a él. Usa las imágenes de un hogar con muchas habitaciones, donde vive el Padre.

Habla de la relación con su Padre, que es de total identificación, de modo que en Él se muestra la verdad del Padre, por lo que los discípulos llegarán al Padre sólo a través de Jesús, que ha mostrado qué camino seguir.

 

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

 

DESDE LA ALEGRÍA DE LA PASCUA

(Hombre, casado, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)

Entre el domingo pasado y este vemos una gran variedad de símbolos con los que Jesús se identifica; la puerta, el buen pastor, el camino, la verdad, la vida. El es el fin que anhelamos (la verdad, la vida…) y el medio por el cual llegar (la puerta, el camino…). No se puede poner otro. No se puede poner violencia en vez de mansedumbre, no se puede sustituir verdad por mentira o hipocresía, no se puede buscar el poder sin que tome forma de servicio, no se puede desplazar el amor al prójimo por las prioridades egoístas.

 

Jesús es el camino al Padre. El es la alegría que conduce al gozo eterno.

 

desde EL TRABAJO

(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a una comunidad de laicos)

Jesús se nos ofrece como camino, verdad y vida, tres conceptos ligados al sentido de la existencia, pero así mismo relacionados con el ámbito laboral. Se podría decir que, al menos en su forma ideal, el trabajo estaría llamado a ser ese camino que, ejercitado con honradez, tiene la capacidad de generarnos vida (hacia dentro) y multiplicar vida (hacia afuera). Trabajar, por humilde que sea la actividad, siempre es “hacer creación”, poner nuestro granito de arena en esta playa que llamamos historia de la humanidad. Y a fe que todos tenemos días donde la jornada laboral se nos antoja callejón en vez de camino, mascarada con escasa verdad o vida de esas que penden de un hilo. Afortunadamente, cuando vivo una de esas situaciones, Jesús suele hacerse pronto el encontradizo para susurrar al oído: “¡Venga, chaval, ánimo, que ya sabes el camino!”. 

Me gusta el talante de Jesús. Prioriza lo que se hace a lo que se dice. Como dicen en mi pueblo, una cosa es predicar y otra dar trigo. Pues Jesús es de los segundos, muestra su vida como prueba del algodón de lo que sus palabras transmiten. También en el despacho, en la tienda, en la fábrica, los compañeros esperan que mis obras no contradigan [demasiado] a mis palabras. Porque ya sabemos que “obras son amores, y no buenas razones”. En fin, no hay duda de que las obras de Jesús son un amor. Acompañarnos por el camino de la vida, el primero de ellos. Verdad verdadera.       

 

TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?

(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)

Señor Jesús, camino, verdad y vida.

 

Señor Jesús, pobreza, entrega, abundancia.

Señor Jesús, fascinación, cercanía, alimento.

Señor Jesús, abrazo, compasión, ánimo.

Señor Jesús, amanecer, asombro, autenticidad.

Señor Jesús, asombro, don, aventura.

Señor Jesús, desierto, libertad, bienaventuranza.

Señor Jesús, puerta, vid, comida.

Señor Jesús, pan, mesa, comunión.

Señor Jesús, soledad, prueba, confianza.

Señor Jesús, compasión, abrazo, descanso.

Señor Jesús, rostro, mirada, encuentro.

Señor Jesús, bálsamo, luz, esperanza.

Señor Jesús, palabra, silencio, escucha.

Señor Jesús, cuerpo, comunión, fraternidad.

Señor Jesús, entrega, promesa, gloria.

Señor Jesús, servicio, humildad, grandeza.

Señor Jesús, silencio, palabra, hondura.

Señor Jesús, llamada, bienaventuranza, horizonte.

Señor Jesús, aliento, energía, impulso.

Señor Jesús, libertad, alegría, juego.

Señor Jesús, amor, ternura, libertad.

Señor Jesús, mesa, cruz, luz.

Señor Jesús, gracia, verdad, misericordia.

Señor Jesús, carne, espíritu, misterio.

Señor Jesús, fuente, sed, plenitud.

Señor Jesús, unidad, variedad, presencia.

Señor Jesús, justicia, paz, Reino.

Señor Jesús, audacia, misericordia, reino.

Señor Jesús, noche, alborada, resurrección.

Señor Jesús, herida, consuelo, sanación.

Señor Jesús, mirada, llamada, seguimiento.

Señor Jesús, cruz, Pascua, vida.

Señor Jesús, misericordia, perdón, vida nueva.

Señor Jesús, agua, pan, vino.

Señor Jesús, alternativa,

 

 

Señor Jesús,

contigo vamos más allá del miedo animal que nos habita,

contigo vamos más allá de cualquier maldita desdicha,

contigo vamos más allá de cualquier aciaga desesperanza.

 

Señor Jesús, salvación, santidad, vida

por los siglos de los siglos.

 

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

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ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?

(Mujer, casada, 1 hijo, trabaja,  pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical).

  • Te invito esta semana, una vez más, a hacer vida el Evangelio que la Iglesia nos propone hoy.
  • Empieza por recoger la promesa de Jesús: “En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo”. Mira a tu alrededor, ¿a quién te costaría acoger en “tu casa”, en “tu vida”? También esa persona tiene una estancia en la casa del Padre. Busca el modo de ser más cercano y, si puedes, ser testimonio de la acogida del propio Jesús.
  • Reconoce a Jesús como “el camino, la verdad y la vida”, el único modo de llegar al Padre y disfrutar de esa estancia que también ha preparado para ti. Piensa de manera concreta cómo puedes conocer más a Jesús, cómo acercarte a su propuesta de vida sin endulzarla o amoldarla a tu comodidad. Un retiro, unos ejercicios espirituales, participar en alguna formación teológica, acercarte a alguna propuesta parroquial que te ayude a entender mejor el Evangelio, algún momento de oración en grupo o comunidad… ¡no lo dejes pasar más!
  • Confía de nuevo en su palabra de aliento y envío: “el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores”. Atrévete a hacer “grandes obras”, no te quedes en la mediocridad, en lo que ya haces. El Papa Francisco decía a los jóvenes: “sé que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den pleno sentido a la vida”. Da un paso más, proyecta algo un poco más grande que conecte con el Evangelio y ponte en marcha.

 

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