(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Muchas veces no entendemos o no queremos enterarnos de que seguir a Jesús supone persecución y muerte, entre otras razones, porque esto lleva consigo ponerse de parte del débil señalando y denuciando al poderoso. Hoy, en esta crisis que padecen los de siempre hay que señalar a banqueros, altos directivos y a gobiernos (y oposiciones) que consienten y ayudan a estos delincuentes de guante blanco. Pero como los discípulos, todos tenemos dentro la semilla del poderoso o ambicioso, la tentación de figurar y de tener poder (aunque sea en el grupo, la parroquia, la ONG, la asociación, la comunidad…). Jesús nos propone que seamos poderosos por el servicio y amor que sepamos dar. Hay que mirar a los de abajo, desde abajo y con sus ojos. Sólo desde esta situación de abajamiento podremos descubrir el mensaje de Jesús. Es por eso, por lo que hay que invertir los modos de hacer economía poniendo en el centro a los últimos. Ya hay experiencias economicas (en el ámbito productivo, financiero y de consumo) que así lo hacen y ¡funciona! La encíclica del Papa “Caritas in veritati” es muy explícita y clara en este tema.