(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)
La clave del texto la da la última frase, pues presenta a Jesús como aquel que hace lo que se espera del Mesías bíblico. Una persona se encuentra incomunicada y aislada, porque sus oídos están cerrados y su lengua está atada; Jesús, metiendo los dedos en los oídos y tocándole la lengua con la saliva, lo libra de ese estado, efecto del poder de los malos espíritus. Ahora la persona tiene el oído abierto para escuchar la Palabra de Dios y la lengua destrabada para proclamar el Evangelio, como de hecho hace la gente que ha presenciado la curación. El rito del “effetá” (significa “abrete”); está incluido en el Catecumenado de Adultos y en el Bautismo de niños.