(matrimonio, trabajan ambos -de vacaciones en Agosto-, con una hija, ella pertenece a comunidad cristiana)
Muchas veces nos sentimos apesadumbrados, agobiados por lo que implica ser un cristiano. No vemos en ello una manera de alcanzar la libertad y la felicidad que Dios quiere para nosotros, sino un peso enorme que nos impide sentirnos libres y felices. Vemos en sus normas, sus leyes, imposición y no liberación. No alcanzamos a comprender que de Dios sólo el amor podemos esperar. Cuántas veces nos aferramos a cosas que no son de Dios y pretendemos hacer creer que sí lo son, viviendo desde nuestro afán de poder, desde nuestro egoísmo…, desoyendo lo que verdaderamente Dios nos dice. Y es que hoy por hoy tenemos que estar muy atentos, tenemos que saber escuchar y entender lo que Dios quiere de nosotros. ¡Señor danos silencio y calma en nuestra vida para escucharte!