DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)

En este domingo Jesús nos recuerda que necesitamos llenarnos de Espíritu para poder irradiarlo a los demás. A veces es necesario pararse y reflexionar sobre nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestras obras materiales, nuestra oración. Este tiempo de verano donde la mayoría de nosotros tenemos más o menos días de vacaciones, podemos aprovecharlo también para hacer balance de lo que estamos haciendo por los demás.
Desde mi nuevo tratamiento de quimioterapia, la oración y mi buen Jesús me dan fuerza para seguir luchando y ayudando a los que me rodean: a mi familia, para que sigan esforzándose en conseguir sus metas y llenándoles de felicidad y alegría cada día. A mis amigos, enseñándoles a preocuparse por las cosas importantes y a buscar soluciones a los problemillas diarios, y a todas las personas que me rodean mostrándoles la importancia de ser feliz todos los días.
Todas estas cosas no serían posibles si no alimentara mi Fe desde la oración. Dios nos escucha siempre y se para a “enseñarnos con calma” como dice el evangelio de este domingo.


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