DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Cuando hacemos las cosas durante mucho tiempo se suelen convertir en algo mecánico: bendecir la mesa, rezar las oraciones de la noche con los niños, asistir a misa, e incluso comulgar. Y aunque si es verdad que la rutina nos ayuda a llevar una vida más ordenada, a organizarnos mejor, a aprovechar mejor el tiempo escaso, en estos casos nos olvidamos de la novedad y lo extraordinario que supone hablar con Jesús y estar con Él.
Nuestro hijo de siete años ha podido vivir este año la experiencia del Oratorio con niños pequeños, que él llama Encuentro con Jesús y que esperaba con mucha ilusión. A medida que ha ido avanzando en sus “Encuentros” los padres nos dábamos cuenta de cómo también avanzaba la relación con Jesús y cómo era más su Amigo. Ojalá en nuestros encuentros de cada día tengamos la Fe de estos pequeños.


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