(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano)
“Hace poco lei en algún libro, que la falta de fe no se manifiesta en las dudas que tengamos sino por el miedo que sentimos. Miedo a las duras realidades de la vida que pensamos no seremos capaces de sobrellevar, a una situación económica insostenible, a quedarnos sin trabajo, a las enfermedades… etc. Todos estos miedos son razonables, especialmente cuando son parte de la cotidianidad a la que muchas personas se enfrentan, sintiendo que su vida y su entorno se encuentra fuera de sus manos.
En este contexto tener fe se vuelve incomprensible.
Este texto, con dos situaciones explicitas de necesidad, una desde la ancianidad y el sufrimiento prolongado y otra desde la juventud y el empezar a vivir, nos permite ver como Jesús nos trasmite reinserción, dignidad, fortaleza para continuar el camino. Creer que solamente con tocar su manto de manera furtiva puede sanar nuestro dolor o que solamente sus palabras devuelven la vida, es tener fe, porque creer es sentirnos criaturas en manos de un ser que no nos deja solos, es confiar plenamente en El y en su compromiso para cada uno de nosotr@s, aleja el temor y deja crecer la esperanza”.