DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Hoy en día es fácil estar en la situación que nos pinta este Evangelio. Una tormenta, estamos en una barca que no se está quieta y podemos perder fácilmente el equilibrio. Desde el punto de vista laboral sabemos que se están perdiendo muchos puestos de trabajo, tenemos amigos que están en desempleo, resulta difícil encontrar otro trabajo, la televisión nos bombardea con este tipo de noticias, las charlas con los compañeros son pesimistas… nos encontramos con miedo en medio de la tormenta, como los apóstoles, y posiblemente como ellos le pidamos a Jesús que nos ayude.
Justo ahora que nos encontramos en esta situación yo me “descuelgo” del trabajo pidiendo una excedencia para cuidar de mis hijas y este miedo se me mete en el cuerpo de vez en cuando. Es gracias a la oración que mantengo la confianza y pienso que no debo dejarme llevar por el miedo y dedicarme a lo realmente importante en este momento en mi vida.


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