¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
Señor Jesús, es posible anunciar con dichos y hechos que es posible una vida mejor.
Señor Jesús, es posible iniciar un camino de crecimiento, de liberación, de conversión: tu camino.
Señor Jesús, es posible captar con toda la intensidad posible que tu camino conduce a la vida de verdad.
Señor Jesús, es posible que podamos torcer neciamente nuestra biografía.
Señor Jesús, es posible que incluso dejemos de ser caminantes y nos transmutemos en fantasmas errantes, llenos de máscaras, de triunfos, de victorias, como drogados Frankenstein en ciudades desalmadas.
Señor Jesús, nunca es tarde.
Señor Jesús, nunca es imposible.
Señor Jesús, somos mejores que lo peor que hayamos hecho.
Señor Jesús, somos nosotros mismos lo que debemos recorrer para llegar a Ti.
Señor Jesús, tu camino y nuestro camino es el mismo.
Señor Jesús, tú quieres que vivamos.
Señor Jesús, desprendernos de las tonterías que acumulamos, en nuestra casa y en nuestra alma.
Señor Jesús, ir al desierto desaferrados, desposeídos, esenciales.
Señor Jesús, encontrar en el desierto lo que tenemos dentro.
Señor Jesús, más allá de la seguridad material, Tú.
Señor Jesús, más allá de la seguridad afectiva, Tú.
Señor Jesús, más allá de la seguridad doctrinal, moral y litúrgica, Tú.
Señor Jesús, desaferrarse no es fácil. Somos seres miedosos y ávidos.
Señor Jesús, desposeerse no es fácil. Somos seres egoicos y soberbios.
Señor Jesús, esencializarse no es fácil. Nos emborrachamos con nuestros logros.
Señor Jesús, oír a Juan, el que clama, es arriesgarse a descubrir que necesitamos olvidarnos de nosotros.
Señor Jesús, mirar a los ojos a Juan, el que acucia, es peligroso para toda la coraza de hemos construido golpe a golpe a golpe día a día.
Señor Jesús, confrontarse con Juan, el que anuncia imperiosamente, es exponerse a la llamada de las llamadas,
a la aventura de las aventuras,
al asombro de lo que de verdad es importante para el corazón del ser humano,
sea cual sea su biografía, sus santidades y sus pecados.
Señor Jesús: Por Juan lo sabemos:
el centro, la esencia, el fundamento
eres Tú,
es estar contigo,
el Amado.
Señor Jesús,
Todo es nada ante Ti.
Tú, El Amado.
Tú, el Amado más allá y más acá de las preguntas.
Tú, el Amado más allá y más acá de los arquetipos.
Tú, el Amado, más allá y más acá del cualquier intento de conocer, dominar y decidir, humanamente.
Tú, al Amado: el hombre que es mensaje.
Tú, el Amado: el hombre que es la salvación.
Tú, el Amado: el hombre que es la santidad.
Nuestra voz más profunda es la Tuya.
Nuestros deseos más profundos son los Tuyos.
Nuestras capacidades más profundas son las Tuyas.
Tú, el Maestro interior.
Tú, el que nos enseña la verdadera proporción de la realidad.
Tú, el Señor que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida.