¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ACCIÓN MISIONERA (En el octubre Misionero)
(mujer, casada, trabaja, 2 hijas, responsable de ONG-D, pertenece a comunidad y movimiento seglar)
Seguramente no haya evangelio más misionero que el que el Señor nos regala este domingo. Él nos invita a dejarlo todo y seguirle.
Pero ¿cómo encajar ese mandato con una vida seglar e inserta en el mundo? ¿se trata de una metáfora? ¿de una actitud de vida? Ante textos como este, sólo puedo ponerme delante de Jesús con total sinceridad, desnudar mi corazón y mi alma, en actitud de discernimiento; para que sea Él quien me diga hasta dónde debo llegar, qué es lo que me pide A MÍ, en mi vida concreta, en mis circunstancia y en mi día a día. Y lo que he descubierto en mi camino de fe es que Dios no es incoherente, Él nos permite y nos impulsa a buscar los medios que nos son necesarios para la misión… para mi familia, mi trabajo y mi labor misionera y evangelizadora. Eso sí, siempre desde una actitud de pobreza, de humildad, de compartir con el hermano; pero ¿hasta dónde llegar?
Pues si le pregunto al Señor… siempre más allá, siempre en crecimiento para ser más misioneros, para ser más santos.
DESDE LA FAMILIA “En el año Familia Amoris Laetitia”
(mujer, casada, cuatro hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Sólo desapegándonos de lo mundano podemos darnos a Dios y a los demás. No basta con portarse bien, hay que hacerlo de corazón, por amor. Amar duele. Y amar a Dios sobre todas las cosas de manera que tu vida gire en torno a Él, duele. Y no hay manera de llegar a Él si no es desapegándonos de nosotros mismos, a nivel físico, afectivo, material,…Dios lo primero, sobre todas las cosas. Entonces, el Amor de Dios penetra tu alma y la hace fructífera. Con persecución, porque los demás no entienden esta escala de valores donde Dios está lo primero sobre todas las cosas. Pero cuando has vislumbrado ese Amor tan grande que te sobrepasa, sólo quieres alabarlo por toda la eternidad.
Vienen dificultades, tentaciones, tensiones,… El demonio no descansa nunca. Pero en Dios todo lo podemos. Firmes en la fe, ayudados por la oración y los sacramentos, y caminando en comunión con los hermanos.