¿A qué nos lleva el texto?
(hombre, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cuando nos ponemos nosotros en el centro, con nuestro orgullo, nuestras pretensiones y nuestras quejas, caemos en la tentación de perder esa inocencia de ser como niños que nos decía Jesús.
Él nos invita a bajarnos del pedestal de nuestro yo para que no prevalezca nuestro egoísmo sino Dios mismo. Él sí puede ocupar el primer puesto de honor en nuestra vida!! Ponernos libremente en el último lugar es elegir aquello que Dios mismo eligió en Jesús. Como Jesús, también nosotros podemos acercarnos a nuestro prójimo sin miedo, ponernos a su lado, valorar sus cualidades, compartir bienes materiales y espirituales, animar dar esperanza, perdonar. Tenemos que cambiar el orden predominante del mundo, de prevaricación, injusticia, de alcanzar el poder a toda costa.
Jesús quiere cambiar ese orden poniendo en primer lugar el corazón humano, esto implica ir contracorriente. Tenemos que ser conscientes de nuestra nada, sentirnos pequeños ante Dios y ponernos en sus manos como un niño.