SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA  (2009)

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Tenemos tan poca fe y somos tan escépticos que pensamos que lo que hace Jesús, que parece magia, es cosa de otro tiempo. Ahora, Jesús que no vive en carne y hueso entre nosotros, no hace milagros. A lo más, nos conformamos con que Dios nos haga vivir la enfermedad y la muerte con calma, con templanza, no con resignación, sino confiados en que Dios siempre estará con nosotros para consolarnos en los momentos difíciles. Y es así, pero yo no sé si hemos perdido la fe, esa que mueve montañas, esa que sana definitivamente, la de Dios que dice “Levántate”, la de Dios que grita que es posible curar todos los males. En nuestras familias, deberíamos tener más fe, ante las rutinas de nuestros amores, ante la falta de entendimiento, ante hermanos que no se ven, ni se hablan, ante las actitudes de nuestros hijos, ante la soledad de nuestros mayores. Si fuéramos capaces de buscar a Jesús, entre la gente que se burla de nosotros, entre las dificultades de la vida cotidiana, sacar fuerzas de donde no las tenemos, esas que de repente aparecen cuando El está a nuestro lado y tocarle, tan solo tocarle, con la fe invencible de que nada malo nos puede pasar y, El nos va a salvar, es entonces cuando se obra el milagro. Creamos, existe la magia.

 

DESDE EL TRABAJO

(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento eclesial)

Ayer se aprobaba en la Unión Europea un texto en el que la libertad de conciencia de los médicos a la hora de realizar abortos se considera un peligro para los derechos humanos.

Vivimos una etapa postcristiana en el que apostar por la vida, por la bondad o incluso por la belleza, mínimamente es objeto de mofa y profesionalmente te señala y te arrincona. Jesús viene a dar vida dónde muchos caros médicos ya han intervenido y dónde la muchedumbre ha certificado la muerte.

Hay que estar muy unido a Dios para lanzarse a buscar la vida de los demás entre risas e indignación. Hay que tener mucha fe para cruzar el gentío desafiante sin garantía de éxito, sólo con la compañía de Dios.

Siempre ha estado ahí el dilema, pero en adelante, será inevitable cuestionar lo que nos mueve y lo que nos inmoviliza. Cada vez será más frecuente a nivel laboral cruzar entre la gente y las risas, para poder dar vida.


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