¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Posiblemente nos sintamos desmotivados, pensemos que lo más prudente es callar en gestos y en palabras para pasar inadvertidos. Total, tenemos un ambiente tan adverso que nos van a machacar. Además, como los del entorno nos conocen, seguro que se van a extrañar y nos criticarán porque tengamos conductas, demos mensajes o realicemos gestos “distorsionantes”, inapropiados para los tiempos que corren en los que los compromisos se diluyen, los valores se relativizan, lo sólido, lo que siempre ha servido de referencia, deja paso a lo líquido, las modas pasajeras, las verdades nacidas de opiniones infundadas. También gestos, conductas y mensajes inadecuados a lo que se lleva en mi familia, en mi grupo de relaciones, en mi barrio, en mi trabajo, en mi ciudad, en mi pueblo…
Aunque no seamos profetas en nuestra tierra, sepamos que en nuestra vida cristiana no estamos solos, que tenemos al mismo Dios en forma de Espíritu Santo en nuestro interior, y actuemos confiadamente con esa fuerza especial que se nos ha dado. Tengamos parresía, entendida como valentía, libertad confiada, siendo la fuente de nuestro actuar la presencia del Espíritu Santo en nosotros.